Las leyendas surgen y cobran vida en las calles.
Le Graoully, dragón legendario, protagoniza el mundo fantasmagórico de Metz. San Nicolás y Pierre Perrat le pisan los talones en la ronda de los siglos...
El Graoully, dragón cruel, sembraba el pánico entre los habitantes de Metz, hasta el día en el que Saint Clément lo dominó con su estola y lo ahogó.
San Nicolás, patrón de la Lorena, devolvió la vida a tres niños cortados en trozos por un horrible carnicero.
El desfile de San Nicolás, con sus distribuciones de golosinas, abre las festividades de fin de año.
El arquitecto Pierre Perrat habría pactado con el diablo para superar las dificultades vinculadas a la construcción de la Catedral. Hábil y astuto, el arquitecto consiguió engañar al Maligno y salvó su alma.
El día de Pascua, un conejo viene a disimular en los jardines huevos de chocolate, lo que
alegra mucho a los niños que se apresuran a buscarlos.